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14. Chaungtha Beach: Un paraíso tropical (Myanmar)


El país de Tailandia es la capital de las playas del Sudeste Asiático, pero no deja de ser un secreto que probablemente tendrás que compartirlas con un todo el mundo. En Myanmar son solo unos pocos turistas los que tienen el gustazo de compartir las playas con los propios ciudadanos birmanos.
Hay muchas playas que merecen la pena visitar en sus 1700 millas de costa y muchas otras a los que un turista ni siquiera puede acceder ya que todavía hoy en día hay varios conflictos militares o esta prohibido el paso. Cuando estos terminen y sean abiertos al mundo, probablemente seremos testigo de una de las zonas con mejores playas del sudeste. La remota Ngapali Beach es un autentico paraíso, pero se aleja un poco del prepuesto del viajero medio, ya que es excesivamente caro alojarse y llegar hasta sus remotas playas. También remotas son Chaungtha Beach y Ngwesaung Beach, mucho "más fácil " de llegar desde Yangon, ya que están bastante más cerca. 
Chaungtha Beach es sorprendentemente popular en vacaciones y fines de semanas, acogiendo aun gran numero de birmanos procedentes de todas partes del país, especialmente de Yangón, y sobre todo locales disfrutando de un día de playa bajo el agua y el sol abrasador.




Tras un viaje de día y medio para llegar desde Inle Lake a la costa, por fin estábamos en la deseada playa a la que tanto nos costo llegar.



 Rápidamente nos pusimos manos a la obra para buscar algún lugar decente donde hospedarnos. Finalmente acabamos hiendo a unos Bungalos, algo alejados del centro y la playa principal, aunque muy cerca de una solitaria y espectacular playa. Eran unos bonitos y nuevos Bungalos con bonitas vistas al mar. La playa a solo 3 minutos  era espectacular. No recuerdo como se llamaba el Hotel, pero sus dueños son los mismo del  Shwe Hin Tha Beach Hotel, en la calle principal justo a la entrada del pueblo. Así que si uno quiere llegar hasta  estos acogedores y solitarios bungalos, solo debe preguntarles.




El entorno que rodea a los Bungalos es espectacular, con muchas plantas y sobre todo bananeros.


Nos instalamos rápidamente, para también rápidamente acudir a la cercana playa y darnos un chapuzón mientras tenia lugar una espectacular puesta de sol. Por fin podíamos pegarnos un baño, algo que llevábamos tiempo deseando y que parecía que nunca llegaba.



Tras este merecido chapuzón en los mares birmanos, regresamos a nuestros bungalos para cambiarnos, y a pesar de estar reventados, salir a dar una vuelta por el pueblo. Debido a que tanto el francés como yo andábamos algo lesionados, decidimos ir a dedo hacia el pueblo, ya que el centro estaba a  unos 15 o 20 minutos andando desde donde los alojábamos. Pero era fácil cruzarse con algún local que estuviera dispuesto a acercarte en moto o cualquier otro automóvil hasta la calle principal


Para hacer tiempo estuvimos tomándonos algo mientras esperábamos a los demás, y tras volver nuevamente a cruzarnos, nos fuimos a buscar algún lugar en donde cenar. Hay varios restaurantes en la zona donde comer y cenar. Nosotros dimos con uno bastante autentico y familiar, que es principalmente lo que siempre ando buscando durante mis viajes.



Justo en frente del hotel  Shwe Hin Tha Beach Hotel hay una agencia trusitica desde donde uno puede realizar las muy diversas actividades que se pueden realizar en Chaugtha tales como snorkelling, pesca y paseos en barco, y donde además uno puede reservar un plaza en  autobús para dirigirse a distintas zonas del país. Desde aquí uno puede tomar tanto un bus local como uno turístico, siendo este ultimo el mas recomendable, ya que los locales son una autentica pesadilla como bien comentaba en anteriores artículos. En la foto de abajo tenéis varios itinerarios que se ofertan en Chaungtha Beach y sus precios:



Por la noche en Hotel en el que nos hospedábamos celebraban una fiesta, en la que incluso daban de cenar gratis y  uno podía cantarse unas canciones en un improvisado karaoke semi profesional con escenario incluido.


A la mañana siguiente nos levantamos temprano para variar, ya que la noche anterior habíamos reservado un viaje en barco por Chaungtha Beach y otras playas, en la que incluso íbamos a pescar. Para movernos nuevamente lo hicimos a dedo, en donde unos humildes trabajadores no duraron ni un segundo en acercarnos a el lugar en donde habíamos quedado para movernos al puerto y comenzar nuestro viaje en barco.



Acudimos a un pequeño puerto de pescadores, donde nuestro pequeño bote nos esperaba y desde donde salen muchas de estas expediciones.


Cerca hay una especie de aldea, en donde sus humildes habitantes, casi todos pescadores, viven tranquilamente ajenos a todo.


Nuestra expedición estaba formada por Jeong, Jane, Nils, el francés y yo, además de el guia y los 2 patrones del barco. Eran bastante agradables, en sintonía con la amabilidad de casi todos los birmanos, y aunque no hablaban demasiado, una sonrisa suya te lo decía todo.



El barco atraviesa lugares espectaculares y paradisiacos. El paisaje se caracteriza fundamentalmente por sus abundantes palmeras sobre la costa.


Pronto comenzamos con nuestra particular jornada de pesca, donde un servidor pesco el primero, y Jeong se llevo el premio al pescador del día, pescando más ejemplares y sobre todo mas grandes que el resto e incluso que los propios locales.




Tras una buena pesca nos dirigimos a una espectacular y bonita playa, en la que además de darnos un chapuzón, íbamos a bucear un poco.




Tras ponernos un poquito de crema mutuamente, y es que apretaba bastante el sol, nos fuimos a bucear un rato.


En este lugar no es que se tengan unos arrecifes y fondos marinos espectaculares, ya que desgraciadamente se encuentran bastante dañados, pero a pesar de la escasez uno puede tener contactos con algunos peces de colores tropicales típicos de esta zona del Sudeste Asiático.




Después de darnos unos chapuzones y bucear un rato, volvimos a coger el bote para pescar un poco más antes de regresar a Chaungtha y comernos lo que habíamos pescado.


La jornada de pesca resulto ser bastante satisfactoria, pudiendo pescar un montón de peces.



Salimos del puerto pesquero en busca de algún restaurante el que poder cocinar nuestras capturas. La verdad es que no nos resulto sencillo encontrar un lugar y tuvimos que andar bastante hasta dar con uno.
El paseo por las calles de Chaugtha es espectacular. El pueblecito, lleno de palmeras por todos lados, es precioso.



Por el camino es fácil encontrase a grupos de chavales jugando y bromeando con los pocos turistas que pasan por allí. 


Debido a la belleza de los paisajes y sus gentes, solía con frecuencia rezagarme del resto del grupo, ya que me gustaba interaccionar con los locales. Cuando lo necesitaba simplemente hacia dedo, y todo el que pasaba  me acercaba a ellos sin dudarlo.


En una de mis paradas relámpago durante el camino en busca de un restaurante en el comer, me acerque hacia la playa principal de Chaugtha, la cual es bastante grande y acogedora, aunque no tan bonita como la playa cercana a nuestro Hotel.



Se puede alquilar un tándem para recorrer esta playa...


Las cabinas de teléfono públicas en Myanmar no dejaban de sorprenderme, y es muy frecuente ver estas tan rústicas por todas partes del país.


Finalmente encontramos un lugar en donde cocinar nuestra pesca. El restaurante no era para tirar cohetes, incluso los refrescos que vendían no estaban ni fríos por lo que teía que ir me al de al lado para comprar coca-colas, pero se estaba bastante tranquilo.



Mientras comíamos tuvimos contacto con uno de los insectos más exóticos que conozco y el cual no es nada sencillo ver.



Después de comer nos dirigimos a  la playa principal de Chaungta beach para pasear  por la orilla. Esta playa es la mas frecuentada por los locales y durante los fines de semana y las vacaciones esta bastante masificada, aunque a pesar de ello y debido a que es bastante ancha y larga, uno puede estar aquí tranquilo.


Es frecuente ver a  los locales con unos flotadores bañándose, unos por que no saben nadar, y otros para divertirse. Casi en cualquier parte de la playa uno puede alquilar uno. La mayoría de los bañistas lo hacen vestidos debido a su cultura, pero hoy en día se pueden ver a las jóvenes con atuendos más propios para la playa.


Lo primero que hice nada más pisar la playa fue probar el marisco local, algo que ya es una tradición durante mis viajes, y he de decir que para lo que me costo no estaba del todo mal, aunque como en tierras galegas nada.



Lo mejor de esta playa es sus gente. Quizás el mejor lugar en el que estuve en el que uno puede mezclarse con ciudadanos birmanos y locales. Durante nuestro paseo por la playa fueron muchas las ocasiones en las que nos paramos a charlar con gente e incluso dar unos toques de fútbol. Realmente eramos nosotros la atracción de ese día, ya que con frecuencia nos llegaban  los locales para fotografiarse con nosotros.







En la playa es fercuente ver a los jóvenes y  los no tanto jugar al fútbol, y aunque son bastante malos todavía, es divertido echarse unos pelotazos con ellos.



Desde la playa principal también se tiene una bonita puesta de sol, en donde esta futura, jovén y prometedora pareja de niños paseaba su reciente encuentro con el amor.


En la playa se encuentra una pequeña pagoda echa de piedra. Justo desde allí se tiene las mejores vistas de la puesta de sol en la playa.


Hay una isla llamada Whitesand Island facilmente visible desde la playa y a la que uno puede acercarse si lo desea, ya que desde las 8am hasta las 5pm botes se dirigen hasta la isla. Esta isla es un buen lugar para nadar y bucear.



Empezó a anochecer, así que decidimos regresar hacia el Hotel, pegarnos una ducha y salir a cenar por ultima vez en Chaungtha Beach, ya que desgraciadamente nos marchábamos. Mis días por Myanmar llegaban a su fin.
A la vuelta nuevamente nos juntamos con un montón de locales durante el camino a pie por la orilla del mar y en especial con unos niños que pasaban las tardes bailando en la playa. La verdad es que los chavales tenían bastante ritmo.



En este vídeo podéis ver como se movían  de bien estos simpáticos chavales.


Estábamos bastante cansados después del día que levábamos y sobre todo del largo día de ayer, así que intentamos regresar al hotel a dedo, y aunque por la noche ya no es tan fácil cruzarse con alguien durante el camino, tuvimos la gran suerte de cruzarnos con un joven local, que nos llevo a los cuatro cuando se dirigía hacia la otra dirección. Primero acerco a Jane, regresando después a por nosotros mientras incrédulos no dábamos crédito. El chaval se tiro el rollazo y nos llevo a los tres de una tacada.


Por la noche y después de pasar un rato con el agradable dueño de los Bungalos, decidimos salir a dar una vuelta.


Para cenar fuimos al  Shwe Hin Tha Beach Hotel, también del mismo dueño y en donde se cena de lujo. Aquí por fin conseguí tomarme un zumo de mango, algo que estuve energicamente buscando durante todo mi viaje por Myanmar y que por no ser la temporada solo había sido capaz de conseguir en un solo lugar. No es que sea mi zumo favorito, pero se convirtió practicamente en algo personal su búsqueda.


Tras la cena regresamos al Hotel y previo hacer un rato el moñas, nos fuimos a dormir la mona...


Al día siguiente y después de un buen banana pancake, nos fuimos hacia la agencia de viajes desde donde tomábamos el autobús turístico que va a Yangon. El mismo dueño del Hotel nos acercó hasta allí.


 En la agencia de viajes tuve contacto con un periódico local birmano donde en una de las paginas uno puede ver escritos los nombres en birmano de estrellas como Angelina Jolie o Kate Moss, algo bastante curioso y difícil de interpretar debido a la complejidad del idioma birmano, en especial la escritura.



Fue el momento en el que Nils y yo, después de casi 3 semanas, separabamos nuestros caminos, ya que el todavía disponia de más días y prefirio lógicamente quedarse por la costa. Fue todo un placer compartir esta aventura birmana con él  y espero en futuros viajes poder seguir recorriendo el mundo con este majete alemán. Ahora Jeong y Jane se convertían en mis compañeros de viaje, que junto conmigo regresaban también a Yangon, próximos a dejar también definitivamente el país.


El viaje a Chaungtha terminaba y practicamente a Myanmar también, aunque todavía me quedaba una breve parada en Yangon. Me quede con las ganas de visitar Ngwesaung Beach, ya que me quede sin tiempo, pero siempre me gusta dejarme algún lugar para futuros viajes. Y desde luego Myanmar merece la pena ser visitado en varias ocasiones. 
Así que  finalmente tomamos un bus con destino Yangon y nos embarcamos en un camino de 6 a 7 horas. Esta vez con un autobús cómodo y decente que incluso por esta vez  no tuvo que realizar ninguna parada extra por problemas mecánicos, algo que agradecimos enormemente....