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2. Selva de Taman Negara (Malasia)

Taman Negara es bosque tropical con una selva primaria de hace mas de 130 mill de años, ubicada en el corazón de Malasia peninsular. Su principal objetivo es el de la propagación y protección de las especies de flora y fauna originarias de esta región.El territorio lleva ocupado cerca de 2000 años, quedando en su interior algunas tribus autóctonas , como los famosos de la cervatana.


Entre las muchas de actividades que se pueden realizar en la región, están la natación, excelentes paseos en bote por sus redes fluviales, pesca, visita a tribus , exploración de cabernas plenas de murciélagos, y rutas de lo mas variadas a través de la jungla , donde poder ver grandes bestias como elefantes, tigres, panteras, serpientes o zorros voladores. Aunque probablemente no seas capaz de verlos, la mayor acción de estas bestias es por la noche, existiendo lugares donde poder pasar la noche en medio de la jungla o realizando un tour nocturno..
La mejor época para visita Taman Negara es la temporada seca de febrero a Septiembre, ya que en la época de lluvia las sanguijuelas salen en masa. Los mosquitos están durante todo el año, así que es combeniente llevar repelente.

La administración del Parque se encuentra en Kuala Tahan y hay diversos lugares en los que alojarse tanto allí, como dentro de la propia selva de Taman Negara.
Para llegar, tomamos un bus desde KUL, allí en la parada conoceríamos a los puretas; unos catalanes muy majos que estaban de viaje por la zona. Con ellos pasaríamos estos días por la selva. Hay varias maneras de llegar desde Kuala Lumpur a Taman Negara, a la ida elegimos primero un bus , que te deja en un pueblo cercano donde poder pasar la noche, para al día siguiente coger una barca a motor, que a través del río, finalmente te lleva al parque Nacional de Taman Negara.




Estuvimos solamente 2 días por la selva, y es que la extrema humedad unido al calor sofocante, hacen casi imposible estar allí mas días.
El primer día realizamos una entretenida excursión a través del parque. El problema fue que hicimos el recorrido en el sentido contrario, mucho mas duro, debido a las interminables subidas a través de las montañas selváticas. Imprescindible llevar mucha agua, ya que ni 2 litros cada uno fueron suficientes para todo el recorrido, y es que pierdes muchisimo mas liquido. Nunca en toda nuestra vida habíamos sudado tanto, y parecía que nunca seriamos capaces de terminar el camino sin desvanecernos.
La excursión de todas formas merece la pena, ya que a pesar del calor extremo, es una buena forma de conocer la selva y sus habitantes. No es fácil encontrarse con los grandes felinos que habitan por allí, tales como el Gepardo o la Pantera, pero si se pueden ver aves, insectos y reptiles frecuentemente, tales como hormigas gigantes, orugas sicodelicas y pajaros extrañisimos. Tuvimos durante este nuestro primer recorrido, un encuentro desafortunado con una de las bestias que habitan esta selva: la pantera. Quizás no fue una pantera la que nos dio uno de los sustos más grandes de nuestras vidas, pero si no lo era, se le acercaba. Mientras caminabamos por la selva, oímos varios fuertes aullidos, por lo que decidimos pararnos. Los aullidos se sucedían, cuando de repente algo considerablemente pesado, salto de uno de los arboles, y se esfumo rápidamente. En ese momento tanto yo como Gonza nos miramos totalmente acogonados, y pegamos el mayor bote de nuestra vida. Probablemente el felino se asusto mucho mas que nosotros al vernos por allí, pero desde luego fue un momento tenso en nuestra expedición por Taman Negara. Y eso que nuestro principal objetivo era divisar estos animales tan dificiles de ver por el día, e igualmente aunque menos difícil por la noche.



Fue una dura jornada por la selva, por lo que decidimos pegarnos una buena y merecida cena. Antes nos encontramos con los puretas, que nos dejaron pegarnos una merecida duchita en su bonito hotel dentro del recinto. Después, ya aseados cogimos el barco taxi, que te lleva desde el Parque al pueblo donde se encontraba nuestro Hostal. El Trayecto no dura ni 3 minutos, y si creo recordar bien, sale por unos 3 ringis. Tras una buena cenita, nos fuimos a descansar de este duro y largo día por la selva.


Al día siguiente, decidimos nuevamente acudir a la selva, esta vez para ver unos puente colgantes que se encuentran por el interior de la selva. Son puentes al mas estilo Indiana Jones, aunque para acceder a ellos se ha de ir temprano y esperar una larga cola, por lo que decidimos solo verlo y pasar de subir. Para llegar a este puente colgante, se ha de hacer un pequeño trayecto, suficiente como para ver los encantos de esta selva. Su vegetación es espectacular, y aunque no vimos esta vez ningún animal curioso, si pudimos ver diversos arboles, plantas y flores típicos de la selva, así como las cientos de miles de lianas con las que antiguamente Tarzan se desplazaba.
Son muchas las actividades que poder realizar por esta Selva, pero tras dos días en ellas, y a pesar de que nos gusto bastante, decidimos irnos de esa humedad y calor desesperante. Esta vez pasamos de ir río abajo en barca, y cogimos un Autobús directo a Kuala Lumpur. Aunque se ha de hacer una breve parada en un pueblo cercano, para cambiar de bus, e ir ya si directos a Kuala Lumpur. El primer bus que tomamos es digno de ver, y menos mal que no fue el definitivo hasta Kuala, ya que el viaje hubiera sido un infierno.



La verdad es que fue una primera gran experencia el recorrer esta selva, para esta gran nueva aventura de 3 meses, en dos de los cuales me acompañaba mi amigo Gonza. Pero solo era el comienzo de las muchisimas experiencias que tendríamos durante este increíble viaje por el Sudeste Asiático.
En Kuala estaríamos un par de días, que fueron suficientes para poder enseñarle la ciudad al Gonza y volver a las Cuevas de Batu, uno de los lugares mas impresionantes de la ciudad.
Tras la nuevamente breve visita a la ciudad, y es que tampoco es que haya mucho que visitar en Kuala Lumpur, nos dirigimos a Tailandia, nuestro siguiente país a visitar, y donde me volvería a cruzar con el Alex, compañero de viaje en mi primera etapa por el sudeste, y Tangmo, mi novieta Thai.




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