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7. Rai Lay (Tailandia)


La playa de Rai Lay es una de las playas más bonitas de Tailandia, si es que podemos destacar alguna de las demás, que también se conoce como Rai Leh, un precioso balneario en la costa de Andaman, Krabi. Y quizás sea la más hermosa no por el color turquesa de sus aguas ni el dorado de sus arenas, sino tal vez por sus impresionantes acantilados de piedra caliza. Eso sí, esto provoca que sea un poco difícil el acceso a la playa, pero eso lo hace más emocionante.





Al ser una península, rodeada de montañas, sólo se puede llegar a ella a través de un viaje en barco. Hay servicios regulares que salen desde Ao Nang, Krabi, Koh Lanta, Koh Phi Phi, y sobre todo desde Phuket.







Recomiendo la Playa de Railay fundamentalmente por dos razones, cada una de ellas bien distinta. Por un lado es un paraíso para los que buscan el retiro y la relajación, ya que no hay muchos turistas en ella. Y por otro, para los más aventureros, es ideal para practicar la escalada en un escenario increíble.
Su naturaleza aislada viene atrayendo en los últimos años a numerosas parejas de recién casados que disfrutan de una luna de miel paradisiaca. Como contraste, también veréis muchos mochileros dispuestos a hacerse con la cima de los acantilados. No os preocupéis porque en la Playa de Railay hay alojamientos para todos los gustos y viajes.











Rayavadee Premier Resort, en la Playa de Phra Nang, es tal vez el mejor alojamiento de la zona. Se trata de un hotel en una playa casi solitaria, por lo que resulta ideal para los que buscan una escapada romántica. Eso sí, es bastante caro. Algo más barato lo tenéis en la zona oeste de la playa, sobre todo en la vecina playa de Ton Sai, situada apenas a diez minutos. Para comer hay una muy buena variedad de bares y restaurantes. La mayoría de ellos sirven cocina local, que a decir verdad es deliciosa y muy barata. Acercaros a la zona oeste de la playa, donde se hallan los mejores restaurantes, algunos de ellos a pie de playa.





Los acantilados de piedra caliza de la Playa de Railay no son muy propicios para aquellos que no hayan escalado nunca. Para aquellos que no tengáis mucha experiencia, lo mejor es subiros a la cima y contemplar las maravillosas vistas.
Por último, la Playa de Railay también es un lugar estupendo para los amantes del submarinismo. La vida marina y sus arrecifes de coral quizás no sean tan atractivos ni tan diversos como el de otras playas de Tailandia, sin embargo uno debe de probarlo, es una maravilla.








Llegamos a Rai Lay desde Phi Phi island , primero por ferry, y después por medio de una barca típica Tailandesa. En esta zona es frecuente ver este tipo de embarcaciones, tan características de tierras Tais.
Ya a la llegada, puedes hacerte una idea del lugar, donde el turismo recibido es bien diferente al de Phi Phi u otros lugares de la costa tailandesa. Un paraíso natural de lo más autentico, donde se concentran mochileros y escaladores que aman la naturaleza, así como parejas que buscan la tranquilidad que escasea en otras zonas.




Cuando llegamos no sabíamos demasiado del lugar, mas que lo que nuestras amigas de Phi Phi nos habían contado. La Playa de Rai Lay es un lugar espectacular donde disfrutar de un enorme día de playa. Allí además de sus paisajes, se puede escalar e incluso realizar una breve expedición por una amplia cueva que se encuentra allí. En la playa, una curiosa señal de trafico indica no comprar a los vendedores ambulantes su productos, y ellos sin hacer ni caso, se sitúan frente a ella con sus productos, sin importarle a ellos y los turistas dicha señal.





La playa es a su vez hogar de un buen numero de monos, que acuden por las inmediaciones en busca de comida. Allí además coincidiríamos con un buen grupo de españoles, la mayoría catalanes, y es que Gonza y yo no habíamos coincidido con demasiados. También en nuestro Hostel , nos hospedaríamos con varios españoles, una pareja que andaba de viaje por esas tierras, y Tristan, un valenciano de lo mas peculiar. Todos ellos los conocimos durante nuestra travesía en barco a Rai Lay, y con ellos pasaríamos nuestros días por allí.



Para llegar a la playa de Ray Lay, es necesario seguir un camino algo complicado que hace todavía si cabe mas autentico el lugar. Durante el camino, se pueden ver varias cuevas además de, con un poco de suerte, una especie de monos diferentes a todos los demás que había visto por tierras tailandesas.








Por la noche, Rai Lay no pierde ni un ápice de su esencia, y son muchos los restaurantes de comida local, como al que solíamos ir: Restaurant Lucky only, así como pubs, donde poder comer bien y luego divertirse. Sus noches pueden ser de lo mas animadas si se quiere, siempre desde un rollo mas hippie y alternativo. Hay un lugar llamado Stone Bar, que quizá sea el mas autentico de la zona. Con el nombre, uno se puede hacer una día del tipo de bar al que me refiero, con un dueño de lo mas autentico. El bar no tiene demasiado que ofrecer, mas que la buena compañía de su jefe y la tranquilidad de un desierto. La carta es de lo mas autentica, igual que todo el bar entero, que aunque no ofrece demasiado en ella, si lo suficiente para pasarse varias horas diarias allí. El dueño posee pomadas del tigre artesanales que sirve para casi todo, y que resultan mas económicas y de mayor calidad que las típicas de las tiendas.



Rai Lay es un paraíso, al que cualquier viajero que visite Tailandia debería ir, siempre y cuando este dispuesto a respetar el rollo que se lleva por allí además del respeto por su naturaleza.
De allí nos dirigimos a Phuket, aunque tan solo estaríamos allí de paso,justo antes de emprender nuestra siguiente gran aventura, esta vez por un nuevo país: Filipinas.






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