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13. Road-trip Inle Lake-Chaungtha Beach


El camino hasta la costa birmana desde Inle Lake resulto todavía si cabe más infernal que el anterior que iba de Bagan a Inle.
Para llegar desde Inle lake a la costa, uno debe si o si pasar por Yangón, y desde allí conectar con otro autobús. Nosotros llegábamos con el tiempo justo como para coger el bus y dirigirnos directamente a alguno de los dos más cercanos pueblos costeros, aunque si lo perdíamos, todavía teníamos alguna que otra incómoda opción más, así que rezamos para que todo saliera bien.
Como siempre durante el trayecto el bus hacia alguna parada en donde uno debía aprovechar para comer algo. Decenas de vendedores ambulantes esperan en busca de clientes durante estas breves paradas para venderles algo.


Estas paradas sirven a su vez para poder interaccionar con los locales, que como siempre están más que encantados de charlar con el turista e intentar practicar idiomas.


Pronto anocheció, siendo testigos de una bonita puesta de Sol desde el autobús.



Entonces nos dispusimos a dormir, pero la verdad es que era bastante complicado debido al frío que hacia dentro, y es que el nivel del  aire acondicionado  era mas que exagerado.


Como es tradición en Myanmar, el autobús se detuvo varias veces durante la noche por no se que problemas mecánicos, pero al final pudo finalizar el trayecto, eso si con alguna que otra hora de retraso, lo que hizo que practicamente perdiéramos la conexión con el otro autobús. Al menos te permitía apreciar mejor la belleza de sus paisajes.



Aun así intentamos rápidamente ya una vez en la estación de Yangon, dirigirnos a otra estación de autobuses de la ciudad desde donde salían los autobuses hacia la costa. Lo cierto es que en la capital hay varias estaciones y resulta a veces un tanto complicado desplazarse de una a otra. Cogimos un taxi sin perder un solo segundo con dirección a la estación, pero a pesar de que nuestro conductor intento ir lo mas deprisa posible, tardamos cerca de una hora en llegar, lo justo como para perder el bus por tan solo 5 minutos, lo que nos complicaba un poco mas este largo viaje que distaba mucho de acabar. Además para colmo, me deje olvidado el bastón que días antes un monje me había regalado y me servía de protección según sus sabias palabras. Y desde luego sabias eran,  algo que comprobaría durante los próximos días en mi viaje por el Sudeste Asiático, y es que como si de una maldición se tratara comencé a golpearme por todos lados, lesionandome en especial los dedos gordos del pie, que estarían desde entonces dando por saco durante el resto de mi aventura por el Sudeste.
Al perder el bus que va directo, solo te queda la opción de dirigirte hacia una ciudad próxima llamada Pathein y desde allí intentar conseguir algún transporte para llegar hasta la costa.




Había dos destinos que nos interesaban, Chaungtha Beach y Ngwesaung Beach ,y aunque pretendíamos visitar ambas, nos decantamos en primer lugar por Chaungtha Beach, que parecía ser mucho más autentica. Y desde luego una vez que la conocimos, la fue.
Cogimos un bus con destino Pathein que tardaba entre 3 y 4 horas, y a pesar de que no era muy incomodo, finalmente lo fue para mi. Y es que cuando apunto estaba el bus de partir, aparecieron Jeong y Jane, que sin plaza en el bús se quedaban en tierra. Yo en un alarde de caballerosidad que luego mas tarde pagaría, cedí mi asiento a Jane y me senté con un pequeño taburete de plástico en el pasillo. El viaje fue corto, pero debido a ello, a mi se me hizo muy muy largo.



Durante el trayecto hacia la costa es frecuente sufrir chequeos de pasaporte y visado por parte de la policía de Myanmar, algo que después del todo el tute que llevábamos no me hacia nada de gracia.




Llegamos a Pathein con la idea de que ya estábamos cerca de la playa, pero todavía la aventura no había acabado, es más, no había echo mas que empezar. Desde donde nos dejo el autobús, tuvimos que vernoslas para que nos llevaran a la estación de autobuses para coger por fin de una vez el autobús definitivo con destino Chaungtha beach. Pillamos al final unas moto-taxis por un par de dolares y llegamos a lo que se supone que es una estación de autobuses.




Allí un bus cargado hasta arriba es el que te lleva hasta Chaungtha. Nuevamente un autobús local nos esperaba en el camino, pero este seria el peor de todos en cuantos me he montado no solo aquí sino en el resto del mundo en el que he probado este transporte.



Ya no había plazas en el bus, por lo que la única opción era la de chuparse las 4 horas de trayecto que nos quedaba subidos en techo. La verdad es que si hubiera ido solo me hubiera animado y creo que es la mejor idea, ya que después mas tarde comprobaría lo que es ir dentro a pesar de tener un asiento.
Tras no coger el primer bus, decidimos ya que eramos varios, encontrar alguna otra forma de llegar a la playa sin demorarnos mucho tiempo. Así que Yeong, Jane, Nils, un francés que se nos uniría en este recorrido por Chaungtha y yo, empezamos a negociar con los aldeanos para ver si alguien estaba dispuesto a llevarnos, pero a pesar de que alguno lo estaba, los precios se nos iban de la mano y después de un buen rato intentándolo, llegándome incluso a mosquearme por primera vez con algún birmano que a pesar de que de todas formas iban no nos llevaban al no pagarles lo que pedían, decidimos coger el siguiente autobús local e irnos a comer algo, ya que hacia un montón de horas que no probábamos vocado.


Fueron un par de horas de espera hasta que por fin pudimos coger el ultimo autobús que ya de una vez por todas nos dejaba en la costa. Pero lo que no nos esperábamos era que el trayecto de solo 4 horas y después de todas las horas que ya llevábamos seria el más infernal. El autobús estaba lleno hasta la bandera, con gente sentada por el pasillo y gente subida al techo, pero lo peor de todo no era eso, lo peor eran los sacos de arena y yeso que iban en el suelo del autobús, lo que hacia a uno ir casi en cuncliyas en el autobús. Al estar lleno, practicamente no se podía uno mover, por lo que para los que no sean excesivamente flexibles, tal es mi caso, es una pesadilla. Intente durante horas encontrar una posición que fuera algo cómoda, pero me fue imposible. Encima a mi lado habían unas gallinas que me quitaban el único hueco que quedaban y que por no pisarlas la cabeza tuve que joderme.




El recorrido a pesar de ser muy incomodo era bonito y sus paisajes tropicales llenos de palmeras eran de los mas increíbles y vírgenes que he visto en el Sudeste. Era quizás lo único que me consolaba en este sufrimiento.




Finalmente tras la pesadilla de 4 horas por espectaculares caminos tropicales, eso si, llegamos a Chaungtha Beach. Por fin habíamos llegado a la costa birmana y aunque nos había llevado todo el día, mereció la pena...