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7. Mandalay (Myanmar): "la ciudad dorada"


Mandalay, "la ciudad dorada", fundada por el rey Mondon Min en 1857 es considerada como el centro de la civilización birmana y capital religiosa y cultural de la nación. Mandalay además es la segunda ciudad más grande de Myanmar.




A Mandalay llegamos bien entrada la madrugada, asi como a las 5am. El Autobús te deja en la estación principal Ramshackle Highway Bus Station a 7 Kilómetros de la ciudad,  algo lejos del centro pero nada comparado a los 45km de distancia que hay al aeropuerto, lo que supone gastarte entre 10 y 15US$ por un taxi. Desde la estación de Autobuses uno debe coger un taxi o una Pick-up para desplazarse hasta la ciudad. Por unos 5000K barba uno puede llegar a la ciudad dependiendo de como uno negocie, y repito que en Myanmar eso no es fácil. Para ello lo mejor es aprenderse algunas palabras en su idioma tales como Hola, adiós, gracias, descuento, descuenta, guapa, tímida y algunos números como por ejemplo del 1 al 10. Uno puede preguntárselas a cualquier nativo que sepa inglés. Con saber solo estas palabras y alguna otra más extra, uno ya puede moverse mejor por el país, ya que utilizadas correctamente dependiendo de la situación, uno parece saber el idioma. De esta manera todo es mucho más fácil, ya que no te verán como un turista más. Yo les solía decir además que mi segunda madre era de Myanmar, y así todo me era más fácil a la hora de negociar cualquier cosa. Normalmente hay dos precios en todo: el del local y el del turista. Dominando con algunas palabras el idioma, uno puede moverse como si de un ciudadano mas se tratara. Para ellos, el solo pronunciar algunas palabras en su idioma es impensable, por lo que muchos piensan que llevas ya bastante tiempo en el país. Encima para los hablantes hispanos, no es nada difícil repetir la última palabra que ellos digan, muy útil para cuando no entiendes nada y quieres que ellos pienses que si lo has hecho. Desde que aprendí estas palabras mis relaciones personales con los locales del país cambiaron rapidamente, pudiendo se mucho más cercano. Lare, que significa guapa, sería mi palabra estrella, además de Sete (Timida), que solía decir justo a continuación de Lare, jejejejje.. Las chicas birmanas me sonreían tapandose un poco la cara sorprendidas de que supiera el idioma y las llamara guapas. Fue muy divertido practicar el idioma de Myanmar con sus gentes, amables y dispuestas a charlar con todo aquel turista que se le cruce. Y es que al haber estado durante años bajo un régimen militar, con las fronteras cerradas durante un montón de años, hacen que los Birmanos estén deseosos de recibir visita, siendo de las personas mas hospitalarias con las que me he cruzado en mis viajes..



Nos hospedamos en Nylon Hotel, un buen hostel, económico y céntrico, cuyo staff es bastante agradable, a pesar de un pequeño roce que tuvimos al principio. Nuevamente intente negociar un descuento a la habitación, pero de nuevo me fue imposible. Como no podía con la rebaja, les intente sacar el desayuno de esa mañana a pesar de que no nos correspondía. Después de mucho marear parece que accedieron a ello, aunque me fui a dormir un rato con la incertidumbre de si finalmente se lo había sacado. Hay internet en el Nylon Hotel y una habitación te puede salir por unos 12US$.






Finalmente conseguí levantarme pronto y con malas caras el desayuno prometido, y ya con las energías renovadas me prepare para un intenso recorrido por la ciudad. 


Desde el propio Hostel no se tenían malas vistas de la ciudad desde su última planta, justo desde donde se sirve el desayuno.



Bastian se encontraba indispuesto, ya que un fuerte dolor de estomago por algo que se tomo lo dejo KO todo el día. Así que Nils y yo nos dispusimos a recorrer la ciudad en Bicicleta. El alquiler de una bicicleta sale por un par de dolares, y uno no debe esperar más que dos ruedas, un sillín y un manillar. A pesar de ello, son suficientes para una jornada entera en bicicleta.


Tampoco es que en Mandalay haya muchas cosas que visitar, y practicamente en un día te da tiempo a echarle un vistazo a casi toda la ciudad. El gobierno colecta 10US$ por un ticket con el que poder entrar a los lugares principales de la ciudad, aunque uno debe saber bien lo que va a visitar y si cobran por entrar, ya que muchos de los lugares a visitar son de entrada gratuita. De echo yo en todo los que visite no tuve que pagar nada. Suelen cobrar entre 3 y 5US$ por sitio en el que entras, por lo que si se entras en más de dos te sale rentable comprar el bono de 10US$.
 En un primer lugar nos dirigimos a la zona de Mandalay Palace, el Palacio real de la monarquía Birmana. Fue construido por el rey Midon en 1857, convirtiéndose en la primera residencia real de este rey. Una gran parte del palacio fue destruido durante la segunda guerra mundial por las bombas de los aliados. Una réplica del Palacio fue reconstruida en 1990. El Palacio esta  justo en el centro de la ciudad separado por un muro de más de 2km de largo, que a su vez esta rodeado de agua y formado por unos 48 Bastiones.  Entrar al Palacio cuesta unos 5US$, y después de  encontrarnos una pareja y comentarnos de que no merecía mucho la pena la visita, decidimos continuar nuestro camino hasta Mandalay Hill, que ya podía divisarse desde el propio Mandalay Palace.






Antes un pequeña parada para reponer fuerzas y comer algo antes de afrontar la empinada subida por escaleras de los Mandalay Hills.



Mandalay Hill se encuentra en una colina de 240 metros altura ubicado al Noreste del centro de  la ciudad de Mandalay. El lugar es conocido por la abundancia de Pagodas y Monasterios, siendo un lugar muy importante de peregrinación de monjes durante hace mas de dos siglos.


Las imagenes de Buda se suceden por todas las Pagodas de Mandalay Hill, y en ellos un montón de personas no paran de rendirle culto.







Una vista panorámica de la ciudad desde lo alto de la colina, compensa y hace que valga la pena subir sus numerosas y empinadas escaleras.






Desde lo alto de Mandalay Hill, siempre y cuando la contaminación lo permita, uno tiene unas imponentes vistas de la ciudad. Para ver con claridad uno debe esperar al día siguiente de un día de lluvia, que dejara despejado durante un tiempo la ciudad. Debido ha que hacia un par de meses que no llovía, no se veía muy bien desde aquí arriba.




Durante el recorrido por Mandalay Hill y el ascenso y descenso  por sus escaleras a sus Pagodas, uno va cruzándose por el camino con locales y peregrinos de todas partes del país, que muy amables no dudan en charlar contigo.







Pudimos compartir algunos momentos con varios monjes que peregrinaban por el Mandalay Hill, y desde luego es toda una experiencia poder hablar con ellos.




 Tras Mandalay Hill, Nils y yo nos dispusimos a seguir recorriendo al ciudad. Visitamos un montón de Pagodas y Monasterios, que se reparten por toda la ciudad. Cerca a los Mandalay Hill hay varios que bien merece la pena echarles un vistazo. Por ejemplo uno puede acercarse a Kyauktawgvi pagoda, Kuthodaw Pagoda, cuyo recinto contiene 729 templos pequeños que albergan las placas de mármol de los grandes principios del Budismo que fueron promulgados en el 5º sínodo budita;  Sanda Muni Pagoda, Atumashi Monastry y Swe Nan Daw Monastry o "Monasterio del Palacio Dorado", que por su finura y decoración es una joya de la arquitectura myanma en madera. También se puede visitar la Pagoda Shwe Kyi Myint, la más antigua de la ciudad, construida en 1167.










Tras visitar varios Monasterios y Pagodas próximas a Mandalay Hill, nos dirigimos hacia al sur de la ciudad, donde esta el Mahamuni Pagoda, un lugar muy interesante en el que suelen concentrase muchos locales por las tardes. Aquí se encuentra una de las más antiguas esculturas de la cabeza de Buda, de cuatro metros de altura.









Durante el camino, pasamos por un paso a nivel sin barreras en el que algunos imprudentes colocaban sus sillas en todo el medio para echarse un rato.



 Desde Mahamuni Pagoda, uno puede asistir a unas espectaculares puestas del Sol, que ese va poco a poco escondiendo entre los imponentes techos de la Pagoda.


Nos cayó la noche y no tuvimos más tiempo de visitar la ciudad, así que nos dirigimos hacia nuestro Hostel y devolvimos las bicicletas que habíamos alquilado.  Por la noche y mientras buscábamos un buen lugar en donde cenar algo, dimos con un restaurante chino llamado Min Min Restaurant, muy cercano a nuestro Hostel y  donde probablemente seria el mejor lugar en el que comería de todo Myanmar. Además de comida China, uno puede desgustar otras especialidades de comidas tales como la propia Birmana o la Thai.



Bastian se encontraba algo mejor y tras nuestra cena le acompañamos a tomarse un arroz blanco, ya que llevaba todo el día sin llevarse nada a la boca. Hay nos comunicó la intención de quedarse unos días más en Mandalay, ya que quería conocer la ciudad, cosa que de momento no había podido hacer. El tenía todo un mes para viajar por Myanmar, antes de tirar hacia la India en un viaje total de tres meses. Nils y yo decidimos continuar nuestro camino, aunque antes realizaríamos juntos un último recorrido por las afueras de Mandalay, visitando The Acient Cities.


Mandalay esta algo animado por la noche, aunque nada del otro mundo. Además de cenar maravillosamente , uno puede luego ir  a tomarse un helado en una de los múltiples lugares que hay para ello. De echo hay sitios en los que uno solo puede sentarse en las mesas a tomarse un helado o algo de beber.


Allí conocería a dos preciosas niñas que cada día salían a la calle en busca de algo de lismona. A los niños nunca se les debe dar dinero, ya que probablemente sea para sus padres o mafias que los explotan. Uno siempre que puede y quiera debe invitarles a comer o beber algo, ya que los pobres se pasan por la calle todo el día sin casi nada que llevarse a la boca. Cuando ellas me pidieron dinero, yo las dije que eligieran el helado que mas les gustase, y  el hecho de ver como sonreían y disfrutaban del helado , me dio una satisfacción enorme. Las invite a sentarse conmigo, pero muy tímidas, y también debido a que el la heladería no las dejaban estar, declicanaron mi invitación, eso si permaneciendo en la calle justo a mi lado. La verdad es que es un autentica pena ver a estas preciosas y dulces niñas tiradas en la calle pidiendo.



Tras jugar un rato con ellas, decidimos regresar al Hostel, ya que por la mañana temprano iríamos a recorrer The Acient Cities...

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